Nunca he creído en las dietas. Siempre me han parecido una auténtica estupidez, una forma de perder unos kilos para luego recuperarlos con creces y encima maltratando al cuerpo. El tener que escuchar a la gente hablar de que si de la dieta de la alcachofa, la dieta del sirope… ¡uff! Realmente… ¿es necesario hacer todo eso para adelgazar? ¿Es eso sano? ¿Es eso lo que yo quiero? A mi no me gusta pasar hambre, me gusta comer, y no le veo sentido al estar pasando hambre durante «x» tiempo para luego volver poco a poco a coger los kilos que tanto me  ha costado perder con ese tipo de dietas “milagro” o, mejor dicho, “kamikazes”. Me parecen una verdadera estupidez porque, seamos sinceros, lo que realmente necesitamos es perder grasa, no perder peso, y ganar salud, no perderla. Pero bueno, por desgracia no todo el mundo lo hace por una cuestión de salud y por eso se deja la salud en el camino… una verdadera pena…

Por suerte me encontré las navidades pasadas con Mari José. Siempre he sido una persona delgada pero realmente me costaba un gran esfuerzo mantenerme así y comía poco y mal… Y hace un par de años dejé de fumar y, creedme, sin comer más (e incluso diría que menos) mi cuerpo me hizo boicot y engordé cosa de 15 kilos en un año… poco a poco… y eso a pesar de ser una persona deportista que hace un par de horas de deporte al día… estaba muy desanimada, la verdad. ¿Por qué de repente mi cuerpo, comiendo lo mismo, no paraba de engordar? Aún hoy sigo sin verle la lógica… cosas del cuerpo humano…

Y fue entonces cuando apareció Mari José y estuvimos hablando… yo, bien lo sabe ella, era bastante escéptica ante todo esto porque nada me funcionaba… pero bueno, decidí probar por última vez… la verdad es que no tenía nada que perder.

Empezamos con su «dieta», por llamarlo de alguna forma, y pronto comencé a ver resultados… lentos pero para mí el hecho de bajar y no subir peso ya era todo un logro… Y digo “dieta” porque no se trata de “hacer dieta”, se trata de “aprender a comer”. Sí, es una reeducación alimentaria de raíz. No hay que dejar de comer, es más, comía más cantidad de comida, pero alimentos bajos en grasas. Nunca pensé que pudiera bajar peso comiendo bien y sin pasar hambre. Poco a poco fui bajando de peso, poco a poco, pero bajaba grasa y aumentaba mi musculatura, exactamente lo que una persona deportista como yo necesita. A veces solo pensamos en perder peso y estamos muy equivocados. No se trata de perder peso, el peso, sinceramente, poco importa. Se trata de bajar grasa corporal, y lo único que se hace con esas dietas «milagro» es bajar peso perdiendo agua corporal, músculo, etc… ¿Es eso lo que queremos? Yo, por lo menos, no. Incluso ha habido muchas veces en las que me he pesado con Mari José y mi peso era el mismo… en esos momentos me venía un poco abajo… pero, por otro lado, no era consciente de que había perdido centímetros y bajado grasa corporal y aumentado el músculo… y realmente mi peso era el mismo pero la ropa me decía que mi cuerpo estaba cambiando. Y realmente todo esto ha funcionado. Ahora, unos 9 meses después, puedo decir que he bajado unos 11 kilos, he perdido más de un 10% de grasa corporal y he aprendido a comer. Eso es lo más importante… no hay que pasar hambre, sólo hay que identificar esas costumbres alimentarias que tenemos e identificar lo que nos va bien y lo que no. Además, en el caso de personas deportistas como puede ser mi caso, Mari José ha jugado un papel clave para este cambio. Poder perder grasa y seguir estando a tope para poder practicar mi deporte, el running y ahora poco a poco el triatlón. No se puede dejar de comer y hacer deporte. Realmente me he dado cuenta de que la comida es mi combustible y que, como deportista, tengo que prestar mucha atención a lo que mi cuerpo necesita para funcionar. Gracias a Mari José he podido encontrar el equilibrio que buscaba y ella me ha enseñado a alimentarme, tanto para el día a día como para las competiciones.  Y todo ello sin pasar hambre… y, lo que es más importante, sin dejar de darme mis caprichos y mis “homenajes” cuando la ocasión lo merece. Gracias, Mari José, por enseñarme cómo hacerlo. Nunca pensé que fuera tan simple… pequeños cambios que dan grandes resultados

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